«La esperanza es que lo aquí contenido sea un estímulo para quien emprenda el camino con determinación y apertura amorosa.»
Habiendo completado la parte cognitiva del Ser Humano, la Naturaleza y las Jerarquías, podemos comenzar el trabajo de crecimiento personal. Estos ejercicios nos invitan a observar con honestidad qué fuerza —física, etérica o espiritual— guía nuestros actos cotidianos.
Se invita a las personas a escribir brevemente episodios de su vida en los que reconozcan que se expresaron de una manera particular: el alma sensiente (conectada al cuerpo físico), el alma racional-afectiva (conectada al cuerpo etérico) o el alma consciente conectada al Yo.
«Lo que ha sido llamado a la conciencia y anotado será releído antes de dormirse. Así será llevado a los mundos superiores y, en el trabajo nocturno, la parte espiritual superior podrá continuar el trabajo de transformación de los cuerpos inferiores.»
Como se ha visto, el alma se transforma en Yo Superior, el etérico en Espíritu Vital Amoroso y el físico en Hombre Espíritu. Si el trabajo está bien hecho, este tiempo puede ser suficiente para imprimir un proceso de aceleración en la transformación y la evolución de los propios cuerpos y conciencias.
El ejercicio meditativo del Caduceo es muy antiguo, pero sigue siendo muy válido hoy en día para iniciar un camino de despertar interior. En sentido imaginativo, por la noche la Luz Áurica de los Arkai (Principados, conectados con Venus) comienza a manifestarse, y la parte del alma que podemos representar con la Serpiente Negra se retira, cansada por las impresiones del día. Inmediatamente después surge la Serpiente Blanca.
La Serpiente Blanca (el Esposo), representando la Luz pura generada por los Arkai, comienza a subir en movimiento envolvente en sentido horario hacia el Yo Superior, asciende al Sol y recibe sus fuerzas junto con las santas Jerarquías en el aura azul de los Arkai (Venus). Allí la voluntad es regenerada en Sabiduría y Amor.
Por la mañana, la Serpiente Blanca, renovada, se retira y da su fuerza a la Serpiente Negra (la Esposa) para que ésta regenere y sea apta para sostener la percepción y la conciencia diurna del Yo inferior. Sube en sentido antihorario para encarnar el Yo y traer Sabiduría y Amor al mundo.
«Al final del proceso tendremos una única serpiente central: la integración de las polaridades en el eje de la conciencia.»
Como efecto de esta meditación, el aura aumentará de tamaño y ganará cada vez más fuerza y capacidad de acción. Se recomienda no interrumpir el ejercicio una vez iniciado: cuando se inicia un ejercicio meditativo, las Entidades superiores comienzan su trabajo colaborativo y si uno lo interrumpe, no es seguro que puedan retomarlo fácilmente.
«Por la tarde y la noche el Yo y el Astral "salen" y las Jerarquías "entran" y nos regeneran. Por la mañana y el día todo se invierte: nos toca a nosotros sumergirnos en el cuerpo físico y dar testimonio al mundo de lo recibido.»
La Madre Magdalena —«La Madre del Ser en el Ser»— actúa diariamente en una ventana de tiempo precisa. Cada día de diez a once de la mañana entramos en una condición de resonancia con su acción sagrada.
«A nosotros nos corresponde llevarle la cualidad del Alma purificada en la Misericordia, para que Ella pueda operar sanando las fuerzas de disgregación-sulfur y de endurecimiento-sal presentes en la materialidad.»
Esta es una de las meditaciones fundamentales transmitidas por Rudolf Steiner en el contexto de la formación esotérica de los miembros activos de la Sociedad Antroposófica. Lo que sigue es un intento de levantar el velo sobre los misterios que señala y a la vez oculta, adaptado por Enzo Nastati para los tiempos actuales.
La Puerta del Yo se encuentra a la raíz de la nariz (unos milímetros por encima de ella). A través de ella, tras un adecuado trabajo de preparación interior, la Luz del «verdadero Yo» —normalmente situada a unos 30 cm por fuera de nosotros— podrá entrar en la cabeza. Esta Luz se denomina también «la Lanza de Amor del Grial».
«Con el tiempo, el Centro de Luz-Sabiduría ya no estará a 30 cm fuera de la nariz, sino establemente conectado a la hipófisis: ya no habrá que buscarlo fuera.»
«¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?»
— Lucas 24,32
La Merkabá es un ejercicio espiritual que trabaja con el Ser del Tiempo y sus sombras kármicas. Cada uno siga en la preparación lo que le dice el corazón.
Señal de la Cruz.
Tres respiraciones profundas y luego decir tres veces: «Espíritu Santo Soy».
«Yo tengo la posibilidad de esperar pacientemente.»
«Doy las gracias por lo que recibo y no pido nada que no me esté destinado.»
«Me dirijo al Mundo del Espíritu en todos sus planos y dimensiones y a todos sus descendientes y ascendientes, y les agradezco por el don de la vida y por los amorosos dones que recibo y que trato de hacer fructificar en mí, frutos que dono cada vez más al Diseño Evolutivo como siervo inútil.»
El Tiempo está conectado a los Espíritus del Tiempo que tienen como referencia la esfera de Venus y los Arkai (o Principados). Cada fase, cada aspecto, tiene también una contrafuerza específica. El equilibrio dinámico entre Fuerza y contraFuerza permite la evolución del Hombre en la Libertad y el Amor.
«Aquel que ha encontrado la manera de trabajar en sus Sombras, perturba el plan de Dis-Creación. Lo mejor es optar por permanecer en la neutralidad: ésa es la elección ponderada y sabia. Es en el medio de los dos opuestos donde está Cristo.»